12 de abril de 2010

Sin saber lo que no sé


¿Cómo va todo? Bueno, en primer lugar pedir perdón por dejar esto tan abandonaillo, pero en fin, los examenes, el buen tiempo... de todo un poco, ya sabéis.

Hoy estoy demasiado profunda, supongo que porque es domingo. Los domingos me recuerdan que he vivido una semana más de mi insignificante vida y que, como consecuencia, me queda una semana menos. No sé si también influye algo la resaca. El caso es que me he puesto a recordar mi infancia. Miro hacia atrás y me veo tan sumamente inocente y atontada... Todos hemos creído en el ratoncito Pérez, en los Reyes Magos... Estábamos segurísimos de que existían hasta que un día de navidad, jugando al escondite con los primos ibas a esconderte debajo de la cama y... ¡Aibá! ¿Pero que coño hace aquí tanto regalo? Luego te dedicabas a compartir esta información con todo el colegio y así, sin más, dejaste de ser un niño atontado y fácil de engañar para convertirte en el más listo de la clase, ya lo sabías todo, a ver ahora quién te engañaba a ti... Lo mejor es la adolescencia y sobre todo el primer amor... ( "¡Ay! No voy a querer nunca a nadie más"), y el segundo ("Eres el hombre de mi vida"), y el tercero ("Es la primera vez que me pasa algo así") y así hasta la actualidad, ahora sí que hemos encontrado a la persona que pasará el resto de nuestra vida a nuestro lado, claro que sí, esta vez hemos acertado...

Bueno, lo que vengo a decir es lo que ya se empezaron a plantear hace tanto tiempo los presocráticos ¿cuál es la auténtica realidad? Este tema es bastante amplio y son muchos los filósofos que han girado en torno a él. Descartes descartó en un principio todo excepto a su propia estructura pensante. Claro, ¿cómo podía no existir aquello con lo que intentaba llegar a sus conclusiones? ("Pienso luego existo")

En fin, hay demasiada miga aquí que sacar por lo que concretaré un poco más: ¿Cómo podemos saber lo que no sabemos? En muchas ocasiones hemos creído que las cosas eran de una manera, que llevábamos el control de la situación, y a sido por casualidad y tras mucho tiempo cuando nos hemos dado cuenta de que nada era tal y como creíamos. En estas situaciones al menos hemos conocido otra verdad (que no tiene porqué ser la real) pero... ¿cuántas son las cosas que ignoramos que ignoramos? Podemos aprender aquello que sabemos que existe pero no conocemos. Solo siendo conscientes de nuestro vacío racional podremos llenarlo. ¿Y cuándo no lo somos? ¿Cómo aprender sobre aquello de lo que no conocemos nuestra ignorancia?

1 comentario:

  1. Leonardo Da Vinci3 de mayo de 2010, 13:50

    Necesitamos a alguien que nos saque de la caverna donde lo unico que vemos son sombras de la realidad, necesitamos un Morfeo que nos de a elegir entre pastillas azul o roja, por que el conocimiento es asi, no conoces tu desconocimiento hasta que al final conoces. La verdad solo te puede ser revelada y no la puedes aprender tu solo. Es como si leyeras un libro una y otra vez con la unica luz de tu linterna en un rincon, y alguien diera la luz y descubrieras estar en una biblioteca. Mucha gente a tratado de consolar esta sed de conocimiento en la religion (creo en estos dogmas y a mi la ciencia me la suda, el verdadero conocimiento esta en dios y tal ) yo no se que camino tomar, creo en un orden superior, creo en un niño malo con una lupa donde nosotros solo somos hormigas que quemar, pero no creo en un conocimiento supremo y absoluto. Creo qen que el orden que hay en la naturaleza no puede ser casualidad.

    Yo creo como pones arriba que solo dandonos cuenta de lo que desconocemos podremos aprender, si pero es q nunca llegaremos a saber todo lo que desconocemos, nunca se va a llegar a decir: "Señores el conocimiento humano a llegado a su fin, no quedan mas cosas por aprender, lo hemos recopilado pueden comprarlo en Pdf o en audiolibro en MP3 xDD" no, lo unico que podemos hacer es redimirnos ante la inmensidad como dijo Don Socrates: mira macho yo solo se que no tengo ni puta idea y asi va a ser por mucho que estudie. Asi que el hecho de querer cuantificar cuanto sabemos y cuanto no, es algo ilusorio y prepotente.

    odranoeL

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